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La Vía de la Plata
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Situada en el oeste peninsular, la Calzada de la Plata es una vía de comunicación de primer orden, que discurría de sur a norte (o de norte a sur), a lo largo de todo el territorio vettón, uniendo las importantes ciudades de Emérita (Mérida) y Astúrica Augusta (Astorga), pasando por Maire de Castroponce. La Ruta de la Plata fue sin duda heredera de una vía de migración protohistórica sur-norte sobre un trazado, más o menos parecido al que se conoce actualmente, en busca de las reservas gallegas de estaño. Por lógica, utilizando los mismos vados, pasos de montaña y llanuras, los primeros habitantes de España recorrieron esta parte de la península, justamente por lo que hoy se conoce como ´Ruta de la Plataª. Con la llegada de la civilización romana la Vía de la Plata se convierte en uno de los caminos de mayor importancia en el extenso trazado viario romano, siendo utilizada como medio de comunicación cómodo y rápido por las tropas romanas en su avance hacia la nominación del oeste peninsular, así como vía de canalización del comercio y la cultura. En este sentido, la calzada romana se configura como el gran itinerario norte-sur a través del cual se estableció el más antiguo y próspero comercio de metales entre el norte y sur de España. A comienzos de la época imperial, la calzada ya tiene su definitivo trazado que en gran parte se conserva hasta el siglo XVIII. . Tenía una anchura de cinco metros, con tres capas de afirmado sobre las que iban grandes lajas de piedra que constituían el firme, un poco arqueado para dar salida a las aguas (Ver un esquema de construcción).La distancia en millas, se señalaba con el ´miliarioª, piedra cilíndrica de granito, con el nombre del emperador que había realizado la última reparación del camino, sus títulos y cargos y las millas que distaba del punto de partida. Cada veinte o treinta kilómetros había una especie de posada ´mansioª, lugar de pernotación o descanso para viajeros y animales, y cada cinco o diez kilómetros simples cambios de tiro llamados ´mutationesª. Algunas de estas mansiones estaban extramuros de las ciudades y son hoy núcleos importantes de población, por ejemplo Salmantica-Salamanca, Ocelum duri- Zamora, Brigaecium-Benavente. Con la llegada de las invasiones germánicas, la calzada pierde su razón de existir y se inicia un período de decadencia, que termina siglos más tarde con la invasión árabe, en que se produce su revitalización, siendo utilizada como vía de penetración hacia el norte. En su avance hacia el norte, por el oeste peninsular, encuentran este magnífico camino, muy útil a sus planes de expansión y lo llaman ´balathª, ´el caminoª. La calzada que los árabes encontraron prácticamente intacta y con sus losas de piedra completas era, en efecto, el ´camino pavimentadoª, que se convertiría simplemente en ´el balathª y, por derivación entre los repobladores cristianos, en ´Camino de la Plataª. Ésta parece ser la explicación más acertada a la polémica abierta sobre el origen del nombre, que unas veces se hizo derivar de la ´Vía Argenteaª romana, referida al hecho de que por ella se transportaba plata y, desde luego estaño, tan importante para la economía del mundo antiguo y otras, de las losas blancas y brillantes que cubrían la calzada. Otras tesis buscaban sus orígenes en su carácter de plana o de la plana, y, para otros casos, vendría del griego ´plateiaª o ´platisª, que derivaría al latín ´platusª y se transformaría en ´lataª (ancha). Durante el siglo XII, parte de este antiguo trazado se incorpora como camino de peregrinación a Santiago de Compostela. En período bajo-medieval se utiliza como cañada ganadera, convirtiéndose en una de las vías pecuarias más importantes de España. Las ´Cañadas Reales de la Mestaª se superponen y coinciden en buena parte de su trazado con la Vía de la Plata. Al comienzo de la Edad Moderna, su importancia comienza a decrecer progresivamente, quedando relegada a una significación casi exclusivamente ganadera. La Ruta o Calzada de la Plata se configura como un espacio cultural propio, detentador de una singularidad cultural y de un valioso patrimonio histórico y cultural que impone la necesidad de su delimitación y protección y su transmisión a las generaciones futuras. La Calzada de la Plata, a su paso por Castilla y León, recorre unos 263 kilómetros de longitud a lo largo de tres provincias: León, Zamora y Salamanca, afectando a 59 municipios, 62 localidades y atravesando 27 núcleos urbanos.
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